jueves, 30 de mayo de 2013
LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACION SEXUAL EN LA FAMILIA (AUDIO)
lunes, 8 de abril de 2013
¿HIJOS PEREZOSOS?: COMO EDUCAR EN EL ESFUERZO
¿Hijos perezosos?: cómo educar en el esfuerzo
de: Lafamilia.info
¿No existe el dinero fácil, ni el trabajo fácil, ni el éxito fácil, ni las relaciones fáciles, ni la vida fácil. La vida supone retos constantes que requieren del esfuerzo de las personas para lograr lo que se quiere y bajo esta primicia debemos formar a los hijos. Leer más
No existe el dinero fácil, ni el trabajo fácil, ni el éxito fácil, ni las relaciones fáciles, ni la vida fácil. La vida supone retos constantes que requieren del esfuerzo de las personas para lograr lo que se quiere y bajo esta primicia debemos formar a los hijos. Las siguientes lecciones se deben convertir en nuestras luchas diarias como padres y educadores.
Lo cómodo y lo fácil
La comodidad y el confort son los reyes del momento. Aunque no conviene estigmatizar, es cierto que todo ha ido cambiando para hacer que el hombre cada vez se esfuerce menos. Un ejemplo simple y cotidiano que da cuenta de ello, es el poco o nada de esfuerzo que deben hacer ahora los estudiantes para realizar sus labores escolares: todas las respuestas están a tan solo un clic. Por eso decimos que los avances del mundo moderno tiene muchas ventajas, pero también algunas consecuencias no tan positivas:
“Esta idea supone un costo que afecta de forma especial a los niños y jóvenes. Observamos que los niños presentan una incapacidad alarmante (a nuestro juicio) para soportar esfuerzos. Incapacidad que supone consecuencias muy negativas para la persona como sentimientos de impotencia y conformismo; la no valoración de las cosas y, consecuentemente, la incapacidad de disfrutar de ellas y falta de entusiasmo.
Estos factores pueden desembocar en conductas de riesgo como el consumo de sustancias asociadas a la obtención de placer fácil o bien para poder soportar el esfuerzo que supone la realización de determinadas actividades: ir de marcha sin cansarse, comer sin engordar, etc.” Explican Mª. Ángeles Pérez y Francisco Rodríguez, especialistas en el tema.
La actitud de los padres
Cuando los padres acostumbran a los hijos a hacerles todo, los hijos se acostumbran a no hacer nada. También se podría adaptar la misma frase al verbo “dar”: si los padres les dan todo, los hijos se acostumbran a no ganarse nada, y además creen que merecen todo.
Esto nos dice que algunas actitudes de los padres impiden que los hijos verdaderamente se esfuercen por obtener las cosas, abriendo así las puertas a la mediocridad, la pereza, el facilismo, la comodidad, la incapacidad, la negligencia.
La educación de la voluntad
Los expertos señalan la necesidad de evitar la formación de una personalidad débil, caprichosa e inconstante. “Al no haber luchado ni haberse esforzado a menudo en cosas pequeñas, tienen el peligro de convertirse en no aptos para cualquier tarea seria y ardua en el futuro. Y, la vida está llena de este tipo de tareas.”
En la educación de la voluntad, se ayuda a los hijos a controlar sus impulsos y deseos, de forma que sean capaces de postergar las gratificaciones y tolerar la frustración. Para ello es importante no ceder a sus caprichos, invitarlos a que se tracen proyectos a mediano y largo plazo, favorecer la realización de actividades que supongan esfuerzo y perseverancia, dosificar los regalos, no permitir que dejen las cosas sin acabar, mostrarse pacientes y constantes con ellos.
Criterios para fomentar en los niños el valor del esfuerzo
Los autores citados con anterioridad, proponen estos cuatro criterios para que los padres los tengan siempre presentes y se propongan trabajar en ellos:
1. El ejemplo tiene una gran importancia, especialmente el de los padres. Los chicos necesitan motivos valiosos por los que valga la pena esforzarse y contrariar los gustos cuando sea necesario. Hay que presentar el esfuerzo como algo positivo y necesario para conseguir la meta propuesta: lo natural es esforzarse, la vida es lucha.
2. Es necesario cierta exigencia por parte de los adultos. Con los años, es lo deseable, se transformará en autoexigencia. Hay que plantear metas a corto plazo, concretas, diarias, que los adultos puedan controlar fácilmente: ponerse a estudiar a hora fija, dejar la ropa doblada por la noche, acabar lo que se comienza, etc.
3. Las tareas que se propongan a los niños han de suponer cierto esfuerzo, adaptado a las posibilidades de cada uno. Que los chicos se ganen lo que quieren conseguir. Las tareas tendrán una dificultad graduada y progresiva, según vayan madurando. Conseguir metas difíciles por sí mismos, gracias al propio esfuerzo, les hace sentirse útiles, contentos y seguros.
4. Muchas veces el fracaso será más eficaz que el éxito en la búsqueda de una voluntad fuerte. Y es que a nuestro entender, son dos los conceptos claves para la promoción del esfuerzo: voluntad y motivación.
Educar en el valor del esfuerzo es uno de los mejores regalos que los padres les pueden dar a sus hijos, pues así les están preparando para que sean adultos exitosos y felices.
"El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo.” André Gide.
miércoles, 20 de marzo de 2013
25 mil exigen cese de programas obscenos en horarios de protección al menor
25 MIL EXIGEN CESE DE PROGRAMAS OBSCENOS EN HORARIO DE PROTECCIÓN AL MENOR
LIMA, 13 Mar. 13 / 12:18 am (ACI/EWTN Noticias).- Más de 25 mil personas han firmado a la fecha una petición a las autoridades peruanas para que actúen frente a la difusión en televisión de programas que promueven “conceptos distorsionados sobre la sexualidad y la valoración tanto del hombre como la mujer” en niños y adolescentes.
Los programas televisivos “Esto es Guerra” y “Combate”, de casi idéntico contenido, se transmiten a las 6:00 p.m., dentro del horario considerado por las autoridades peruanas como “de protección al menor”, a pesar de recurrir frecuentemente a escenas con gran contenido sexual, con mujeres y hombres frecuentemente semidesnudos.
En diciembre de 2012, “Esto es Guerra” fue sancionado por la Sociedad Nacional de Radio y Televisión debido a su “juego de las fresas”, en el que las mujeres participantes debían retirar estos frutos, repartidos sobre el cuerpo semidesnudo de un hombre, usando solamente la boca.
Por su lado, en enero de este año, durante uno de los juegos de “Combate” una de las participantes quedó con los senos expuestos por algunos segundos.
Consultado por el diario peruano El Comercio, el conductor de “Esto es Guerra” Matías Brivio, aseguró que ni en su programa ni en “Combate” incumplen con el horario de protección al menor.
“La gente tiene derecho a opinar y me parece bien que aparezcan este tipo de cosas. Vivimos en una democracia”, dijo, añadiendo que él está “tranquilo con lo que sale al aire y mis hijas ven el programa”.
Brivio se vio envuelto en polémica en 2011 tras la aparición de un video en que celebraba los goles de la selección peruana en una calle de Argentina, completamente desnudo y en aparente estado de ebriedad.
La petición está dirigida a congresistas miembros de las comisiones de la Mujer y Familia, de Educación y Juventud y de Defensa del Consumidor, así como al Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI) y a la Defensoría del Pueblo.
Una de las firmantes, Brenda Tapia, criticó que “mi hermanita termina sus tareas a las 6 de la tarde, prende la televisión para entretenerse y se encuentra con imágenes como besos, tocamientos, romances extremos, gente durmiendo juntos, y más en Esto es Guerra y Combate. Por favor, ¿eso es protección al menor?”.
Por su parte, Alan Camassi, otro de los más de 23 mil firmantes, denunció que estos programas “incitan a una sexualidad avanzada a menores de 14 años, con escenas de besos y de juegos y bailes eróticos, no aptos para el horario en el que lo transmiten”.
A su turno, Romina Vásquez aseguró que “Combate” y “Esto es Guerra” atentan “contra la inocencia de los niños, disfrazando actitudes sexuales”.
Para firmar la petición, puede ingresar a:
miércoles, 6 de marzo de 2013
EL ÉXITO DEPENDE DEL CARACTER
EL ÉXITO DEPENDE DEL CARACTER
A menudo los esfuerzos se centran en mejorar las notas. Pero cada vez parece más claro que hay que mejorar también la educación del carácter. Así lo pone de manifiesto Paul Tough, en su libro "How Children Succeed: Grit, Curiosity and the Hidden Power of Character", reseñado en The Economist.
El autor hace hincapié en que muchas veces se piensa que el éxito académico es un producto de las habilidades cognitivas, el tipo de inteligencia que se mide en las pruebas de coeficiente intelectual. Pero las nuevas investigaciones han encontrado que las habilidades de un estudiante universitario están más relacionadas con la capacidad de mantener la concentración, la perseverancia en el estudio y el control de los impulsos. Esto explica por qué alumnos que en la secundaria obtuvieran buenos resultados, al llegar a la universidad fracasan. Habilidades no cognitivas, como la perseverancia y la curiosidad, permiten predecir en buena medida el futuro éxito escolar.
La educación temprana por parte de los padres y maestros puede ayudar a mejorar los hábitos de conducta. El carácter puede ser enseñado, afirma Tough. Pone como ejemplo el trabajo de un instructor de ajedrez en una escuela de Brooklyn que convirtió a estudiantes pobres y desmotivados en campeones de ajedrez, enseñándoles nuevos modos de resolver problemas y de superar sus fracasos.
También Hoff Sommers destaca el caso de la Aviation High School en New York City. Además del plan de estudios estándar para escuela secundaria, los estudiantes pasan la mitad del día en clases prácticas de fuselajes, sistemas hidráulicos y sistemas eléctricos para aviones en miniatura. La escuela de 2.200 alumnos, en su mayoría estudiantes de color y de familias de bajos ingresos, tiene una tasa de asistencia del 95% y una tasa de graduación del 90%. El 80% de los alumnos van a la universidad.
lunes, 26 de noviembre de 2012
EL VALOR DE LA PRUDENCIA
EL VALOR DE LA PRUDENCIA
Posiblemente muchos conflictos y decisiones erradas, podrían haberse evitado si en ese momento se hubiera actuado con prudencia. El ejercicio de la prudencia permite alcanzar los objetivos que nos proponemos. La prudencia es el arte de decidir bien, e implica el dominio de las reacciones y emociones.
La prudencia, que enseña a tomar decisiones, le proporciona al ser humano el dominio de sí mismo. Ayuda también a identificar las situaciones que son convenientes y las que no lo son. Ayuda a pensar antes de actuar -autocontrol-, lo que impulsa a la persona a medir las consecuencias de las acciones. “La virtud de la prudencia es la que nos educa para reflexionar bien y así, decidir bien.” dice Francisco Cardona en uno de sus escritos.
Otra consecuencia de ser prudentes es que facilita la convivencia. Si bien todas las virtudes favorecen el trato con los demás, la prudencia es una de las protagonistas. Ser prudente es expresar las palabras que son, en los momentos que son; lo que impide hacer mella en las relaciones interpersonales. Sabemos que una determinada expresión en un instante crítico, es como una chispa en un pajar. Pero hay algo importante. La prudencia no sólo consiste en abstenerse de actuar; también es saber proceder cuando el bien así lo requiere. Por eso es equivocado calificar esta virtud de debilidad, cobardía e hipocresía.
La prudencia se relaciona con otras virtudes: tolerancia, discreción, sensatez, cautela, sabiduría, madurez, discernimiento, mesura, compostura, templanza, tacto, precaución, equilibrio, ecuanimidad, entereza, serenidad. Todas ellas facilitan el desarrollo personal y la interacción social.
Las desventajas de la imprudencia
Cuando se procede de forma imprudente, los perjuicios no tardan en aparecer, “si lo vemos bien, notaremos que la mayoría de nuestros desaciertos en las decisiones, en el trato con las personas o en la expresión de nuestras opiniones, se deriva de la precipitación, la emoción, el mal humor, una percepción equivocada de la realidad o la falta de una completa y adecuada información. El valor de la prudencia nos hace tener un trato justo hacia los demás y edifica una personalidad segura, capaz de comprometerse en todo y con todos, generando confianza y estabilidad en quienes nos rodean.”
En la práctica
En definitiva la prudencia debe estar presente en la relación conyugal, laboral, familiar y social. En síntesis la prudencia es:
Pensar antes de actuar. Evita la precipitación.
Dar un concepto objetivo luego de informarse a fondo. Evita las injusticias.
Ser oportunos al hablar y al actuar, ser asertivos y empáticos. Saber callar en algunos casos -llegará el momento justo-. Evita las situaciones que hieren a los demás.
Tener dominio de uno mismo, la prudencia está relacionada con la voluntad y la fortaleza. Evita tomar caminos errados y caer en tentaciones.
Enseñar a los hijos la prudencia
“Los padres pueden empezar a educar a sus hijos en la prudencia ayudándoles a pensar antes de actuar en las consecuencias de su conducta. Hay que educar a los hijos en la prudencia ante todo con el ejemplo, pero conviene ayudarles a pensar, con preguntas: ¿qué pasará si vas a esa fiesta?, ¿qué pasa si no terminas tu tarea?, ¿es bueno hacer tal o cual cosa? Luego habrá que motivarles a llevar a cabo lo decidido, reconociendo sus buenas acciones.” Explica un escrito del portal Catholic.net
Para finalizar un proverbio de Friedrich Engels: “Tanta prudencia se necesita para gobernar un imperio, como una casa”.
martes, 6 de noviembre de 2012
EL SINDROME DE LA VIDA OCUPADA
EL SINDROME DE LA VIDA OCUPADA
Fuente: The Family watch
Fuente: The Family watch
La saturación de actividades, de información, el poco descanso y el estrés, puede llevar a las personas a presentar problemas de concentración y memoria, síntomas que hacen parte del “Síndrome de la vida ocupada”, bautizado así por el centro de investigación Escocés, CPS Research.
Este grupo de investigadores halló que una parte importante de los profesionales jóvenes están inmersos en un ritmo de vida que no se detiene. Sobrecargados de información, conectados las 24 horas, y retados por la dura competencia del mundo laboral, llevan a cuestas múltiples exigencias para poder responder a estos desafíos. Además deben compaginar todo lo anterior con una vida personal y familiar que igualmente requiere tiempo y dedicación.
De igual manera, el hecho de que en la actualidad, las personas casi todo el tiempo están expuestas a estímulos de los medios de comunicación, empeora el panorama. Finalmente esto conduce a una situación de estrés, pero realmente lo que caracteriza a este síndrome son las fallas en la memoria y la concentración.
El doctor de CPS Research, Alan Wade, explica que “la desmemoria es un proceso normal de la vejez, pero tenemos evidencia que sugiere que ahora está afectando a gente cada vez más joven como resultado de múltiples ocupaciones en el hogar o el trabajo y por el exceso de información que consumimos hoy en día”.
Los expertos aclaran que no se trata de olvidos graves, sino de la incapacidad para recordar nombres, cifras, rostros, fechas, o se pasan por alto citas programadas con anticipación, se pierden objetos, o se actúa de forma mecánica.
“Este síndrome, podría significar que cada vez somos más distraídos porque el cerebro tiene dificultades para lidiar con los flujos de información modernos.” Dice un artículo sobre el tema del portal Alto Nivel.
Consejos para terminar con el “Síndrome de la vida ocupada”
La ocupación excesiva suele ir acompañada de un sentimiento de preocupación al descuidar alguno de los aspectos que constituyen al ser humano. Por eso los siguientes consejos buscan mejorar este problema:
Organizar el tiempo, priorizar: En cuanto a la administración del tiempo, varios autores hacen alusión a la necesidad de saber identificar lo que es importante y lo que es urgente y, a continuación, no sacrificar continuamente lo importante por lo urgente. Hay que aprender a ordenar las actividades de acuerdo a su nivel de prioridad en cada momento.
Saber decir “no”: En algunos casos, esta saturación de actividades tiene una dosis de nuestra responsabilidad por no saber decir “no” a compromisos que son imposibles de cumplir. Es necesario lograr un equilibrio en cada uno de los roles que se tiene como persona integral. Para llevar a cabo esta tarea, revise una a una sus actividades diarias. De este examen, saldrán acciones que se deberán omitir, el cuerpo tiene un límite y tal vez sea el momento de tomar decisiones para evitar la sobrecarga de quehaceres.
Dedíquese tiempo: Se deben buscar momentos para descansar, estar en reposo y bajar las revoluciones. Estos espacios ayudan a recuperar la concentración.
Hábitos saludables: La alimentación, el ejercicio físico y el sueño son determinantes. Los especialistas recomiendan al menos siete horas de sueño diarias y realizar actividad física tres veces a la semana para liberar tensiones acumuladas.
Una actividad al tiempo: Los problemas de concentración pueden ocurrir porque se ejecutan varias acciones al tiempo y no se dedica la atención necesaria a lo que se realiza en el instante. Es mejor hacer una cosa bien hecha, que muchas a medias.
Al llegar a casa, ¡desconéctese!: Apague el celular, aléjese del e-mail; que sea un tiempo exclusivo para la familia. Además la mayoría de las personas afirman que compartir con los hijos y con el cónyuge, le llenan de satisfacción, energía y fuerza para afrontar la vida cotidiana.
Los enemigos del tiempo: Cuando una persona está en una situación de sumo estrés y además no puede controlar su tiempo, entonces hay unas razones comunes que lo generan: sobrecarga de actividades, asumir tareas de otro, perdedores de tiempo (controlables): tales como llamadas telefónicas no planificadas, visitantes inesperados, reuniones improvisadas, etc. Revise cuál de las anteriores podría ser la fuente de su estrés.
miércoles, 3 de octubre de 2012
AMOR Y AMISTAD
AMOR Y AMISTAD
Interesante Miniconferencia donde se aclara la confusiòn que hay entre el amor y la amistad
Interesante Miniconferencia donde se aclara la confusiòn que hay entre el amor y la amistad
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